Concertina

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A veces pasa que planeamos un día para que todo salga perfecto y sin embargo a cada momento nos damos cuenta de que las cosas no salen como queríamos. Hay muchos factores que superan nuestra capacidad de control. Fragmentos dentro del tiempo y el espacio que no podemos manejar.


Pasé a recoger a Reneé a eso de las seis de la tarde. El concierto empezaba a las nueve de la noche pero no queríamos tener problemas de tráfico y para localizar un lugar en el estacionamiento. Además habían sido días lluviosos y eso siempre complicaba el tránsito vehicular de la ciudad.

Puse algo de música de Beach House, así podríamos practicar para cantar sus canciones durante el concierto. En efecto, la lluvia había dejado como consecuencia mucho tráfico pero ni así tuvimos problemas para llegar a tiempo al auditorio en el cual sería la presentación. De todas maneras ya había mucha gente en el lugar cuando nosotros llegamos así que estacioné el coche en doble fila y nos bajamos a hablar con los valets para dejarles el coche, sin embargo los que encontré se veían raros, desalineados y poco confiables así que decidí decirles que primero buscaríamos a unos amigos y luego regresaríamos.

Reneé y yo nos alejamos un poco de el lugar en el que se encontraban los valets cuando nos encontramos con nuestros amigos Rulo y Sofía que acababan de llegar.

-¡Sebastián!- me llamó Rulo -¿qué onda? ¿Cómo estás?-

-¡Hey, Rulo! Muy bien ¿y tu? ¿Qué onda Sofía? ¿Cómo les fue de tráfico?-

Comenzábamos a platicar cuando recordé que había dejado el coche en doble fila

-Oigan, espérenme un momento ¿si?- les dije -Dejé el coche mal acomodado. Voy a estacionarlo bien y regreso-

-Es que los valets se veían medio raros- les comentó Renée.

-Si, es cierto- intervino Sofía -nosotros preferimos dejarlo en el estacionamiento que está a tres cuadras. Además en el de aquí siempre es un relajo para recoger el coche. ¿Por qué no ves si aún hay lugar ahí?-

-Eso haré- les respondí -ahorita los veo- me aleje mientras Renée se quedaba a platicar con ellos.

Caminé hacía donde había dejado el carro pero ya no estaba. Miedo.

-¡¿Qué pasó?!- pensé -estoy seguro de que estaba aquí. ¡Diablos! ¿se lo habrá llevado la grúa? No creo, hay muchos coches aquí parados en doble fila...- Pregunté entre la gente que andaba por ahí para ver si había visto algo pero nadie sabía nada de mi coche. -No, no, no ¿y si se lo robaron?- comenzaba a pensar lo peor.

Decidí regresar a donde estaban mis amigos para avisarles que no encontraba el coche.

-¿Listo?- me preguntó Rulo.

-No, no estaba.- le respondí -Se me hace que se lo llevó la grúa. Lo voy a ir a buscar. Si quieren vayan entrando al concierto y yo en un rato los alcanzo.-

-¿No prefieres que te ayudemos?- me preguntó Sofía -Si, Seb, vamos a buscarlo juntos- complementó Rulo.

-No, en serio, ahorita los alcanzo. Voy a llamar a los corralones a ver si está en alguno- les respondí -mejor préstame mi boleto, Renée y ahorita los alcanzo allá adentro.-

-¿Te acompaño?- me preguntó ella.

-No, no te preocupes, ahorita los veo ¿traes tu celular, verdad? Te llamo para encontrarlos. No me tardo.- Nos despedimos.

En realidad estaba bastante preocupado. Esperaba que de verdad la grúa se hubiera llevado el coche. Sabía que estaba asegurado pero a pesar de eso pensar que se lo hubieran robado y todo el trámite que eso significaba no era una idea agradable.

Comencé a caminar por la banqueta esperando encontrar el coche por ahí, sabía que era una idea tonta pero tal vez no lo había dejado en donde yo pensaba. Poco a poco me alejé del auditorio. Saqué el celular pensando en cuál sería el número que debía marcar para ubicar un coche que se había llevado la grúa. No lo sabía. -Le debí haber preguntado a Rulo- pensé. Tampoco me sabía el número del seguro. En eso estaba cuando de pronto vi el coche entrando en un edificio una cuadra más adelante. No lo pensé y corrí hacia allá. Sólo lo vi de lejos así que bien podría ser cualquier otro auto del mismo modelo, además era de noche y el color gris oscuro no se distinguía con claridad. De cualquier manera me aseguraría.

Llegué al edificio y me asomé al interior. No era un lugar agradable, de hecho la construcción se veía bastante descuidada y vieja. Sin pensarlo demasiado me metí en el edifico alumbrando la oscuridad con mi celular. Saqué las llaves del coche y comencé a presionar el botón de la alarma. Si el coche estaba ahí sonaría.

Pareciera que en algún momento del pasado ese lugar fue una pequeña plaza comercial. Tenía espacios que se veían como viejos locales. Algunos aún conservaban sus cortinas metálicas pero la mayoría estaban vacíos.

Caminé poco a poco presionando el botón del control de las llaves del coche mientras apuntaba en diversas direcciones. Estaba enojado y pensaba que en efecto se habían robado el auto y que cuando diera con quien hizo eso lo enfrentaría. Otra idea tonta pero el enojo oscurecía mi racionalidad.

Seguí avanzando poco a poco presionando el botón una y otra vez. En eso sonó mi celular. El ruido me provocó un sobresalto. Descubrí que no era enojo lo único que sentía, también tenía miedo y mucho.

-¿Renée?- contesté en voz baja.

- Bueno ¡bueno!- respondió Renée de manera insistente al no escuchar mi voz con claridad.

-¡Reneé!- grité yo al volumen mas bajo que pude.

-Sí, ¿qué pasó? Ya te tardaste. El concierto ya va a empezar.- me dijo.

-Oye, creo que me robaron el coche- le respondí con voz muy baja, como si temiera que alguien pudiera estarnos escuchando.

-¡¿Qué?! A ver, espérame- Escuché murmullos y el ambiente de un concierto que está a punto de empezar, luego me respondió Rulo

-Sebastian ¿qué pasó? Dice Renée que te robaron el carro ¿cómo fue o qué?-

-Si, creo que eso fue. Lo vi entrar aquí en un edificio que esta sobre Benavides, a dos cuadras del Auditorio- le respondí.

-¿Qué? ¿En dónde estás? Ay, a ver, mándame tu ubicación, voy para allá.- me pasó a Renée.

-Oye, va para allá Rulo. Espéralo.-

-Está bien- le respondí y colgamos. La idea de que Rulo me ayudara a buscar el coche me tranquilizaba un poco. Él era más alto y rudo que yo. Juntos sería más fácil enfrentarnos a los ladrones.

Guardé el teléfono y volteé a ver las llaves del coche. ¿Qué estaba haciendo? ¿Qué tal si los ladrones tenían pistolas o algo? ¿Por qué no se llevarían lejos mi coche? ¿Quién se roba un carro y lo deja a dos cuadras? Había muchas cosas dando vueltas en mi cabeza cuando, casi sin querer, apreté una vez más el botón de los seguros del automóvil y escuché un "TWEET, TWEET" a lo lejos, detrás de lo que alguna vez fueron locales. ¡Mi coche!

Nuevamente se me borró toda racionalidad del cerebro y avancé con rapidez hacía donde había escuchado el sonido. Poco a poco la oscuridad de esfumó y llegué a un área iluminada por una lámpara que colgaba del techo. No era un local como los demás, a decir verdad ni siquiera era un local. Era un gran hoyo en el suelo del tamaño de un local y como de tres metros de profundidad y allá abajo rodeado de paja estaba mi auto. -¿Qué es esto? ¿Cómo lo habían metido ahí?- pensé. Mire hacía arriba buscando alguna rampa por la que lo pudieran haber bajado pero no había ninguna. Me levanté y mire al rededor. Todo estaba en silencio. -¿Los ladrones habrán escuchado el sonido de la alarma y habrán huido o estarán por aquí acechando?- mi mente se lleno de pensamientos. Volví a asomarme hacía el agujero que había en el piso. En efecto, era mi coche, tenía ese pequeño raspón en un costado. Como fuera, no pensaba bajar ahí, esto era demasiado extraño. Lo mejor sería pedir ayuda. -Le voy a marcar a Rulo para que llamé a la policía- Nunca he confiado en los policías pero no se me ocurrió una idea mejor. Estaba por marcar desde el celular cuando de pronto vi una sombra pasar a un lado del carro. Fue algo muy fugaz pero no parecía la sombra de una persona. Parecía un animal. Un perro, tal vez. Me agazapé y mantuve mi atención puesta sobre el gigantesco hoyo esperando volverla a ver. Pasó un minuto y nuevamente ahí estaba la sombra que recorría de lado a lado el espació ocupado por el coche. ¿Qué era? ¿La sombra de un zorro?

-¡Sebastián!- escuché a Rulo gritar desde la entrada del edificio. Me levanté y giré para responderle pero al volverme algo me empujó y caí dentro del agujero, encima de mi coche, perdiendo el conocimiento.

つづく

©2013 Santana Parker.